La indignación y la impotencia se apoderan del barrio El Constructor, frente al Campo Ferial, donde la denunciada ocupante ilegal Jhoana Márquez se burla de la justicia y mantiene tomado un terreno de 12.960 metros cuadrados, desafiando abiertamente una orden de desalojo. Pese a que la ley y los plazos judiciales estaban de su parte, el propietario, Mario Alfredo Villena, se enfrenta a la cruda realidad de que su propiedad sigue siendo un negocio ilícito para los avasalladores.
Según la denuncia, la situación es un escándalo de manual. Una orden judicial dictaminaba que la señora Márquez y sus secuaces debían abandonar el predio el pasado viernes 19. Sin embargo, el sábado, el desolado propietario Villena llegó hasta el lugar y se encontró con un escenario desolador: la avasalladora se había fugado, pero dejó a sus “empleados” y “cuidadores” contratados para mantener la ocupación del terreno. “Ella sigue enviándoles comida y pagándoles para que se mantengan firmes en el lugar”, denunció un vecino del barrio, harto de la situación.

El “Mercado” de la Impunidad
El descaro de Jhoana Márquez no tiene límites. No solo se niega a acatar la determinación judicial, sino que ha tenido la osadía de poner un letrero en el inmueble avasallado, indicando falsamente que es de su propiedad. Aún más grave, la denuncia ciudadana alerta que, desde el interior del terreno ocupado ilegalmente, continúan llevando a personas para ofrecer y vender lotes, estafando a compradores desprevenidos con títulos que no les pertenecen. “Este es un caso claro de tráfico de tierras y estafa”, afirmaron los vecinos, que ya no soportan a este tipo de personas que, contratadas por Márquez, permanecen asentadas en el lugar creando un foco de conflicto
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“No le Temen a la Justicia”
A pesar de que el propietario Villena presentó un amparo constitucional y cuenta con toda la documentación que acredita su derecho propietario, la respuesta de las autoridades es una lentitud que raya en la complicidad. El barrio El Constructor y la ciudadanía en general exigen la inmediata intervención de las instancias judiciales y policiales para ejecutar el desalojo conforme a ley, pues mientras Jhoana Márquez continúe con esta farsa, seguirá tejiendo su red de estafas, vendiendo lo que no es suyo y sembrando la inseguridad jurídica. La única orden que se espera ahora es la del juzgado para retomar el terreno y cerrarlo de una vez por todas, poniendo fin a esta pesadilla para el propietario y a la impunidad de una avasalladora que se cree dueña de la justicia.
